El proyecto educativo
Una educación centrada en la persona
El tiempo libre de los jóvenes ofrecen una amplia gama de oportunidades para que las actividades contribuyan al desarrollo total de la persona, según una concepción cristiana del hombre. El Club juvenil Moreres ofrece a las familias una educación centrada en la persona, alentando en cada chico el desarrollo de sus propias posibilidades y aptitudes, y la promoción de las virtudes, ayudándole a prepararse para participar solidaria y eficazmente en la sociedad. Para llevar a cabo este Proyecto Educativo se cuenta, en primer lugar, con la atención personal de un Preceptor y la acción coordinada entre los padres y el Equipo Directivo del Club.

Protagonismo de los padres
Por naturaleza, el derecho irrenunciable y la responsabilidad de la educación de los socios corresponde a sus padres, a quienes Moreres ayuda en su tarea indelegable de primeros educadores, conscientes de que la influencia educativa del Club no tiene la hondura ni la continuidad del ambiente familiar.
Los directivos y preceptores del Club, conscientes de nuestra responsabilidad de ayudar a los padres de los socios -pues son ellos los que tienen el derecho y deber primordial de educar a sus hijos-, procuraremos ofrecerles desde nuestro campo de acción -el tiempo libre-, diferentes elementos, ocasiones y actividades con grandes posibilidades educativas.
La organización de cursos o conferencias sobre cuestiones de educación familiar, las entrevistas de los padres con el preceptor de su hijo, o la información sobre las actividades que realizan los socios -sobre los logros que van alcanzando y las dificultades que encuentran-, son algunos de los medios que el Club pone a disposición de las familias.
Educación en y para la libertad
Cada chico es una persona irrepetible, protagonista principal de su propia historia, que ha de esforzarse por dirigir con acierto su propia vida. Por eso, la acción educativa del Club no sólo respeta ese protagonismo sino que lo fomenta activamente: cada socio, con la formación e información que se les facilita para decidir libre y responsablemente, se propone y acomete sus metas de mejora personal. Los preceptores aconsejan y orientan, avivando la autonomía de cada uno.
Con esa actitud, los preceptores ayudarán a cada socio a reflexionar sobre las exigencias del don de la libertad, y a entender que sólo tiene una vida coherente quien actúa con una referencia cabal a la verdad, aunque algunas veces las exigencias de la verdad contraríen las propias apetencias.
Como consecuencia de este respeto a la libertad y al legítimo pluralismo, en el Club no se promoverán nunca acciones políticas partidistas, lo que no quita que se estimule la inquietud por colaborar en la resolución de los problemas que tiene planteados la sociedad.
